martes, 17 de enero de 2017

Lomito de La Media Cancha

Tenía pendiente esta entrada, en serio siento que vengo atrasada con todo lo que quisiera publicar y compartirles. Pero acá va...

Con mi mamá tenemos la tradición de hacer un mini convivio navideño todos los años en el ya muy conocido restaurante, La Media Cancha.
Por ser uno de los restaurantes favoritos de mi mamá, el día del mini convivio es muy esperado y muy importante para ambas.

El ambiente es muy diferente a muchos restaurantes del mismo tipo o que están en el área pero siempre es muy cómodo y lo que hace que la experiencia sea maravillosa es la atención de todo el personal, desde el señor del parqueo hasta todos los meseros.
No sé si ya nos conocen bien o si le atinan de forma muy exacta a lo que estamos buscando y lo que nos gusta pero las sugerencias de los meseros siempre son exactas y logran que nos sintamos, hasta cierto punto, consentidas.

Pues entonces pedimos nuestras bebidas y nuestro favorito de siempre: un Bowl de Lomito acompañado de ensalada de la casa.

Ese día llevaba un poco de sed (prometo que no era resaca), por lo que pedí una michelada. No soy muy fan de acompañar mi comida con cerveza pero esta vez fue la opción correcta.
No puedo decir que es la mejor michelada que he probado en mi vida (algún día tal vez hago un listado de las mejores micheladas), pero estaba increíblemente buena. No muy condimentada, no muy picante, no muy ácida, todo justo.




Y entonces nos llevaron nuestras ensaladas. El amor puro.
Para que sepan por qué amo tanto esta ensalada, es necesario contarles que estos ingredientes en específico (lechuga, tomate, cebolla y aguacate), me traen muy buenos recuerdos de infancia y de personas que siempre serán importantes para mí. Es tan genial la ensalada, que me tomó más tiempo del que debía decidir con qué aderezarla. Elegí solo aceite de oliva.




Está muy de más contarles que el lomito estaba perfecto, suave pero aún sangriento, justo como me gusta. No estaba salado pero tenía un gran sabor.

No se puede esperar nada menos de este restaurante, en mi muy humilde opinión.




Ya estaba demasiado llena, pero tengo como regla personal pedir postre siempre. Yo sé, eso expica mi gordura incontrolable.

No siento que el restaurante tenga un postre distintivo, así que pedí un clásico favorito: flan.
Fue la mejor forma de terminar con una experiencia inigualable.






Puntuación: 10/10

Rango de precio: $10 - $35








No hay comentarios.:

Publicar un comentario