jueves, 26 de julio de 2018

Cocinando Crêpes - Episodio 1

Por primera vez en mucho tiempo, me encontré con mucho tiempo libre en mis manos. Y como bien dicen, en las épocas en las que necesitamos hacer un cambio en la vida, nos da por sacar todas esas cosas emocionales y materiales que ya no nos sirven.
Así que estaba buscando entre todas mis cosas, seleccionando qué debía tirar a la basura ya, qué podía regalar y qué debía guardar aún mejor, que encontré un tesoro, un grupo de libros de cocina de mi papá.
Antes de que me pregunten, él no los escribió, él los coleccionaba.
Hay uno que, más que libro es como un cartapacio, tengo entendido que era una suscripción y del recibía recetas cada cierto tiempo o las podía adquirir en algún lugar.
Otros libros son regalos que venían como un extra dentro de alguna compra que él alguna vez realizó.

Pero el que llamó mi atención, más que ninguno, fue esta belleza:





Sí, es un libro con recetas de crêpes. Recuerdo que siempre me llamó la atención pero nunca me animé a siquiera abrirlo porque nunca aprendí a cocinar crêpes.

Y entonces escuché una vocecita que me dijo "tenés que aprender a hacer crêpes y sacar varias recetas de ese libro".

Muchos piensan que hablo de mi intuición pero no, hablo de mi mamá, que me animó durante todo este proceso.

Lamento mucho contarles que este proceso me llevó más tiempo del que esperaba, y es que el miedo que uno solo logra meterse en la mente es demasiado poderoso.
Pero, son solo crêpes... ¿O no?





Para darles un poco de información del libro, este cuenta con instrucciones sobre TODO. Desde ingredientes, hasta tipo de sartenes,  forma de cocinarlas, forma de doblarlas/presentarlas y, por supuesto, las mil y una formas de rellenarlas.

Sí estaba emocionada de haberme decidido a hacer algo tan nuevo y diferente (pues, para mí). Pero seguía con el miedito, que me frenó en un par de etapas del proceso. Pero logré salir adelante.

Paso 1

El libro cuenta con más de 25 tipos diferentes de masas básicas para crêpes y para no complicar más las cosas, decidí irme por la primera receta. Todo se veía muy simple, no habían ingredientes exóticos. Todo genial.

PERO no leí las letritas pequeñas, ya saben, las que todos ignoramos alguna vez, esas que indicaban que la receta era para la elaboración de 38 crêpes aproximadamente.
Les juro, preparé más de un litro de mezcla. UN LITRO.

Aún así, decidí no darme por vencida y seguir con mi plan de preparar crêpes. Ya era terquedad mía.

Paso 2

Con mi sartén engrasado, en el fuego y mi espátula en mano, empecé con el siguiente paso: hacer las crêpes.
Al hacer la primera crêpe me di cuenta que, en primer lugar, debía usar menos mantequilla para el sartén y, en segundo lugar, que darles una forma perfecta iba a ser más difícil de lo que pensaba.

De hecho, con la primera crêpe no sabía si reír o llorar... o las dos cosas. Lo que sí les puedo decir es que la forma de dicha crêpe resultó ser tan peculiar que me recordó a la portada de un disco de Rata Blanca, ya saben cuál.






Les prometo que las demás no salieron TAN mal como la primera, aunque tampoco salieron perfectas.

Pero aún sí, decidí otra vez no darme por vencida. Al final, el punto de iniciar este pequeño experimento era aprender.

Paso 3

Después de mil horas, terminé de cocinar las crêpes y estaba tan feliz que quería tirarle una crêpe en la cara a cada persona que miraba.

Y llegó la parte más difícil: decidir con qué rellenarlas.

Sabía que la mezcla que había preparado no era específicamente salada ni dulce, así que tenía todas las opciones del mundo.

Registré un poco mi cocina y me decidí finalmente por rellenar mis crêpes con trocitos de pechuga de pollo en salsa de bróculi y queso.




Crédito especial al platito super floreado, era de mi abuelita.

La verdad es que ya rellenas y dobladas, no se notaba tanto qué tan deformes me quedaron. 😂

Irónicamente, lo que menos me gustó de todo este experimento fue el sabor de la salsa de bróculi. Las crêpes no quedaron perfectas pero tampoco quedaron mal.

Así que, es cuestión de seguir probando y seguir aprendiendo.

Conclusiones

1. La próxima vez usaré un sartén más pequeño.
2. Buscaré las herramientas necesarias para cocinar las crêpes.
3. No voy a improvisar con el relleno, especialmente cuando tengo todo un libro de eso.
4. Amé la experiencia, aunque me haya estresado un poco y quiero más.

Receta

4 huevos
¼ cucharadita de sal
2 tazas de harina (yo usé la típica Gold Medal)
2 ¼ tazas de leche
¼ taza de mantequilla

Mezclar todos los ingredientes en la licuadora hasta que la mezcla se vea suave. Refrigerar por una hora como mínimo y luego cocinar.





Se vienen más episodios con más recetas.

Hasta la próxima, my darlings. 🤘🏻😎

jueves, 11 de enero de 2018

Fin de Semana en Skillets

Era viernes, final de la tarde e inicio de la noche y no tenía ganas de salir pero tampoco tenía ganas de ir a mi casa… ¿Les ha pasado?

Al final, ese viernes me junté con un grupo de personas muy especiales para mí y el plan era “comer alguito” nada más, ya saben, para pasar la noche y esperar que disminuyera un poco el tráfico de la ciudad.

Nuestra primera opción fue un restaurante que se encontraba cerrado por remodelación, pero eso nos llevó a quedarnos en Skillets de Vista Hermosa. Nos prepararon una mesa en el segundo nivel, que estaba casi solo para nosotros y eso nos permitía bromear y platicar en total confianza.




La primera opción que nos ofrecieron captó nuestra atención de inmediato. La oferta o promoción, o como ustedes quieran llamarle, incluía un pichel de cerveza de barril y un plato de boquitas. Tratándose de Skillets, sabíamos que con dichas boquitas tendríamos suficiente.




Para poder explicarles mi emoción con estos platos de boquitas, debo contarles que siempre he pensado que los platillos de este restaurante son muy buenos pero son muy grandes y siempre me siento llena solo con verlos peeeeero estos platos se me hicieron perfectos y justos a mi medida.

El primer plato que pedimos traía varias opciones, entre papas fritas, bolitas de queso y jamón, mozzarella empanizado y pan pita con dip de queso con champiñones y dip de queso con espinaca.

El segundo platillo eran papas fritas con alitas en barbacoa, acompañadas de kétchup y ranch.




El tercer plato eran mini sliders (cuatro, para ser exacta) y papas fritas.




Y el cuarto plato, mi favorito, también tenía varias opciones: alitas, papas fritas, mini corndogs, mini flautas de tocino y queso, mini flautas (¿o chimichangas?) de pollo y tomate, acompañados con aderezo de tomate (tipo salsa marinara no tan densa) y salsa de mostaza.




Tengo entendido que esta promoción se encuentra únicamente los fines de semana, que me parece muy acertado por la categoría del restaurante.

Es una excelente opción para descargar un poco del estrés de la semana y para convivir con un grupo de personas, sin llegar al extremo de emborracharse (para eso, existen otros lugares).

También, es bueno aclarar que esta opción puede resultar más económica a la hora de dividir la cuenta entre el grupo. 😉



Precio: Q. 99



jueves, 4 de enero de 2018

En el Mercadito

Yo sé, siempre les digo que publicaré más seguido y nunca lo hago. Esperemos que esta vez sí lo logre. 😬

Iba a hacer mi primera entrada del año sobre ciertas hamburguesas famosas pero mejor no. Hoy, mejor les cuento sobre un lugarcito muy especial, puede ser que muchos ya lo conozcan (si es así, cuéntenme) y si no lo conocen, los invito a que vayan un día.


Para que comprendan por qué este pequeño y modesto lugar ha sido de mis preferidos de toda la vida, les contaré un poco.  

Cuando era niña, era tradición de mi abuelita ir todos los sábados al mercadito que estaba cerca de la casa a hacer las compras para la semana. Ella iba siempre con la misma señora, que intento recordar cómo se llama y creo que era Juanita pero no estoy segura, con ella compraba todas las verduras, frutas, hortalizas, etc.

Conforme fui creciendo, el mercadito también creció impresionantemente y a la fecha, es el mercado más grande del sector.




Entonces ya había más vendedores y más especializados, por así decirlo. Estaba la señora de las verduras, la señora de las frutas, la señora de las flores, la señora de las legumbres, la señora con la mini tiendita, hasta había una señora solo con artículos de costura.
Les digo, la última vez que fui había hasta un señor que vendía solo duroport. 😅





El asunto es que, al finalizar las compras de cada sábado, íbamos por un refrescante licuado de frutas, una tostada o un rellenito. Era mi parte favorita de todo el día.

Estoy hablando del Mercado Roosevelt, ubicado en la 13 calle de la zona 11 (esquina). En los últimos años, el mercadito fue remodelado y ahora es más grande, cuenta con parqueo propio y todos los vendedores que alguna vez estuvieron en la calle, tienen ahora una estructura dentro del mercado.


El punto de la entrada es obviamente contarles sobre los licuados, las tostadas y los rellenitos.
El lugar se llama “Juguería Don René”, aunque yo toda la vida le he dicho y le voy a decir “donde Doña Yoli”. Es seguro asumir que Don René y Doña Yoli están casados y han mantenido el negocio por más de 25 años.



(Ella es Doña Yoli)


El lugar tiene muchísimas opciones para el refrigerio de media mañana (Y si usted amaneció de goma, un licuadito le cae de maravilla).

Hay licuados de todas las frutas que se pueda imaginar con agua o con leche.
Hay tostadas de todos los ingredientes imaginables.
Hay panes, hay antojitos típicos (tacos, rellenitos, etc.)






Cuando era niña, tenían un par de banquitas de madera en donde se podían sentar hasta 4 personas al mismo tiempo, pero luego de la remodelación, el local ya tiene mesas de cemento y más banquitos para que varias familias puedan sentarse al mismo tiempo y disfrutar de las delicias que prepara Doña Yoli.

Siempre he pedido un licuado de fresas con leche. Y una tostada de guacamol. Y un rellenito. 😅🐷
Y eso hice la última vez que fuimos. Mi mamá pidió una tostada de chow mein (perdón si no se escribe así haha) y mi abuelito una tostada de carne picada.









Los precios son increíblemente bajos, haciendo del lugar una opción super accesible.

Y más allá de la nostalgia que el lugar me hace sentir, afirmo totalmente que el lugar es especial por el sabor a comida casera de todos los platillos, así como la calidez y el cariño que Doña Yoli y su familia demuestran a todas las personas que los visitan.

Creo que las fotos hablan por sí solas y en serio se los recomiendo para su fin de semana. 


Ubicación: https://goo.gl/maps/4D7LdkfWp9Q2