jueves, 4 de enero de 2018

En el Mercadito

Yo sé, siempre les digo que publicaré más seguido y nunca lo hago. Esperemos que esta vez sí lo logre. 😬

Iba a hacer mi primera entrada del año sobre ciertas hamburguesas famosas pero mejor no. Hoy, mejor les cuento sobre un lugarcito muy especial, puede ser que muchos ya lo conozcan (si es así, cuéntenme) y si no lo conocen, los invito a que vayan un día.


Para que comprendan por qué este pequeño y modesto lugar ha sido de mis preferidos de toda la vida, les contaré un poco.  

Cuando era niña, era tradición de mi abuelita ir todos los sábados al mercadito que estaba cerca de la casa a hacer las compras para la semana. Ella iba siempre con la misma señora, que intento recordar cómo se llama y creo que era Juanita pero no estoy segura, con ella compraba todas las verduras, frutas, hortalizas, etc.

Conforme fui creciendo, el mercadito también creció impresionantemente y a la fecha, es el mercado más grande del sector.




Entonces ya había más vendedores y más especializados, por así decirlo. Estaba la señora de las verduras, la señora de las frutas, la señora de las flores, la señora de las legumbres, la señora con la mini tiendita, hasta había una señora solo con artículos de costura.
Les digo, la última vez que fui había hasta un señor que vendía solo duroport. 😅





El asunto es que, al finalizar las compras de cada sábado, íbamos por un refrescante licuado de frutas, una tostada o un rellenito. Era mi parte favorita de todo el día.

Estoy hablando del Mercado Roosevelt, ubicado en la 13 calle de la zona 11 (esquina). En los últimos años, el mercadito fue remodelado y ahora es más grande, cuenta con parqueo propio y todos los vendedores que alguna vez estuvieron en la calle, tienen ahora una estructura dentro del mercado.


El punto de la entrada es obviamente contarles sobre los licuados, las tostadas y los rellenitos.
El lugar se llama “Juguería Don René”, aunque yo toda la vida le he dicho y le voy a decir “donde Doña Yoli”. Es seguro asumir que Don René y Doña Yoli están casados y han mantenido el negocio por más de 25 años.



(Ella es Doña Yoli)


El lugar tiene muchísimas opciones para el refrigerio de media mañana (Y si usted amaneció de goma, un licuadito le cae de maravilla).

Hay licuados de todas las frutas que se pueda imaginar con agua o con leche.
Hay tostadas de todos los ingredientes imaginables.
Hay panes, hay antojitos típicos (tacos, rellenitos, etc.)






Cuando era niña, tenían un par de banquitas de madera en donde se podían sentar hasta 4 personas al mismo tiempo, pero luego de la remodelación, el local ya tiene mesas de cemento y más banquitos para que varias familias puedan sentarse al mismo tiempo y disfrutar de las delicias que prepara Doña Yoli.

Siempre he pedido un licuado de fresas con leche. Y una tostada de guacamol. Y un rellenito. 😅🐷
Y eso hice la última vez que fuimos. Mi mamá pidió una tostada de chow mein (perdón si no se escribe así haha) y mi abuelito una tostada de carne picada.









Los precios son increíblemente bajos, haciendo del lugar una opción super accesible.

Y más allá de la nostalgia que el lugar me hace sentir, afirmo totalmente que el lugar es especial por el sabor a comida casera de todos los platillos, así como la calidez y el cariño que Doña Yoli y su familia demuestran a todas las personas que los visitan.

Creo que las fotos hablan por sí solas y en serio se los recomiendo para su fin de semana. 


Ubicación: https://goo.gl/maps/4D7LdkfWp9Q2


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