Yo sé, siempre les digo que publicaré más seguido y nunca
lo hago. Esperemos que esta vez sí lo logre. 😬
Iba a hacer mi primera entrada del año sobre ciertas
hamburguesas famosas pero mejor no. Hoy, mejor les cuento sobre un lugarcito
muy especial, puede ser que muchos ya lo conozcan (si es así, cuéntenme) y si
no lo conocen, los invito a que vayan un día.
Para que comprendan por qué este pequeño y modesto lugar
ha sido de mis preferidos de toda la vida, les contaré un poco.
Cuando era niña, era tradición de mi abuelita ir todos
los sábados al mercadito que estaba cerca de la casa a hacer las compras para
la semana. Ella iba siempre con la misma señora, que intento recordar cómo se
llama y creo que era Juanita pero no estoy segura, con ella compraba todas las
verduras, frutas, hortalizas, etc.
Conforme fui creciendo, el mercadito también creció
impresionantemente y a la fecha, es el mercado más grande del sector.
Entonces ya había más vendedores y más especializados,
por así decirlo. Estaba la señora de las verduras, la señora de las frutas, la
señora de las flores, la señora de las legumbres, la señora con la mini
tiendita, hasta había una señora solo con artículos de costura.
Les digo, la última vez que fui había hasta un señor que
vendía solo duroport. 😅
El asunto es que, al finalizar las compras de cada
sábado, íbamos por un refrescante licuado de frutas, una tostada o un
rellenito. Era mi parte favorita de todo el día.
Estoy hablando del Mercado Roosevelt, ubicado en la 13
calle de la zona 11 (esquina). En los últimos años, el mercadito fue remodelado
y ahora es más grande, cuenta con parqueo propio y todos los vendedores que
alguna vez estuvieron en la calle, tienen ahora una estructura dentro del
mercado.
El punto de la entrada es obviamente contarles sobre los
licuados, las tostadas y los rellenitos.
El lugar se llama “Juguería Don René”, aunque yo toda la
vida le he dicho y le voy a decir “donde Doña Yoli”. Es seguro asumir que Don
René y Doña Yoli están casados y han mantenido el negocio por más de 25 años.
(Ella es Doña Yoli)
El lugar tiene muchísimas opciones para el refrigerio de
media mañana (Y si usted amaneció de goma, un licuadito le cae de maravilla).
Hay licuados de todas las frutas que se pueda imaginar
con agua o con leche.
Hay tostadas de todos los ingredientes imaginables.
Hay panes, hay antojitos típicos (tacos, rellenitos, etc.)
Cuando era niña, tenían un par de banquitas de madera en
donde se podían sentar hasta 4 personas al mismo tiempo, pero luego de la
remodelación, el local ya tiene mesas de cemento y más banquitos para que varias
familias puedan sentarse al mismo tiempo y disfrutar de las delicias que prepara Doña
Yoli.
Siempre he pedido un licuado de fresas con leche. Y una
tostada de guacamol. Y un rellenito. 😅🐷
Y eso hice la última vez que fuimos. Mi mamá pidió una
tostada de chow mein (perdón si no se escribe así haha) y mi abuelito una
tostada de carne picada.
Los precios son increíblemente bajos, haciendo del lugar
una opción super accesible.
Y más allá de la nostalgia que el lugar me hace sentir,
afirmo totalmente que el lugar es especial por el sabor a comida casera de
todos los platillos, así como la calidez y el cariño que Doña Yoli y su familia
demuestran a todas las personas que los visitan.
Creo que las fotos hablan por sí solas y en serio se los
recomiendo para su fin de semana.
Ubicación: https://goo.gl/maps/4D7LdkfWp9Q2
Ubicación: https://goo.gl/maps/4D7LdkfWp9Q2










No hay comentarios.:
Publicar un comentario