Tal como les conté, este domingo salimos de nuestra rutina para ir a almorzar al hermoso San Lucas.
La verdad, no sé por qué no voy más seguido si me queda tan cerca, pero luego de esta experiencia, créanme que quedo más que invitada a ir más seguido y a buscar más lugares que nos recuerden las bellas tradiciones de nuestro país.
Soy terrible para las direcciones, más cuando es fuera de la ciudad, pero sí recuerdo que cruzamos en la esquina donde están los Bomberos de San Lucas y seguimos recto hasta llegar al lugar. Tiene un amplio parqueo frente al restaurante con seguridad, así puede uno estar tranquilo adentro.
Al llegar, lo primero que uno ve son diferentes ventas en la puerta del restaurante. Una venta de flores, una venta de elotes asados, una venta de plantas y especies, una venta de artesanías, etc. Obviamente la que captó mi atención inmediatamente fue la de elotes asados, y hasta donde sé, están ahí siempre.
En la puerta del restaurante siempre hay alguien que, muy amablemente, recibe a todos con una sonrisa y una calurosa bienvenida.
El lugar está hecho todo de madera, es una cabaña gigante con decoración rústica y muy típica. A pesar de que casi siempre está lleno, no es complicado encontrar una mesa disponible a la que de forma inmediata llega un sonriente mesero.
Recién entrando, del lado derecho podemos apreciar a las tres señoras que están sacando tortillas, la mayoría hechas con maíz negro. Y al lado izquierdo, vemos a otras señoras haciendo el atol, las tostadas y todo tipo de antojitos típicos.
El restaurante está catalogado como un Steak House, por lo que predominan los menús de parrilladas familiares o individuales. Pero también hay platillos típicos como pepían, enchiladas, caldo de gallina, etc.
Decidimos pedir un lomito, término de medio, el cual venía acompañado de arroz, guacamol, elote, papa asada, cebollitas asadas y tortillas.
No me pude terminar ni la mitad. La verdad, he estado con la preocupación porque no sé si me está haciendo más pequeño el estómago últimamente, pero ese es otro tema.
Sí debo decirles que lidiar con la carne fue más que un reto porque el cuchillo que nos dieron parecía para mantequilla y el filo no era suficiente para poder cortar los trozos de carne.
A pesar de ese pequeño pero importante detalle, el sabor del lomito era muy especial. Era sabor a carne asada con leña junto con otros tipos de carnes y vegetales, un tanto ahumado pero nada exagerado. Demasiado especial.
Es importante que tomen en cuenta que en La Galerita no venden ningún tipo de bebida alcohólica pero pueden encontrar "aguas frescas" como Rosa de Jamaica, Horchata, etc. Mi opción fue Rosa de Jamaica y estaba deliciosa.
Si normalmente siempre pido postre, imagínense acá, no sabía qué pedir, quería de todo un poco... Pero opté por una porción de torrejas. Me recordaron mucho a las torrejas de mi abuelita, estaban dulces pero no empalagosas, el pan se sentía doradito y jamás se volvió una masa insípida. Demasiado recomendadas.
*Mil disculpas por la foto pero pues el plato tal vez no es el más fotogénico.
A todo esto, debo agregar que el ambiente del lugar es lo que le da como un toque mágico a toda la experiencia. Como les dije al principio, la decoración rústica pero típica de la galera combina a la perfección con la marimba interpretando en vivo, mi abuelito hasta fue a pedir una canción que quería escuchar, había gente bailando, familias completas celebrando... Y afuera, en el jardín, hay diversas aves (loros, gansos, etc) y una pequeña fuente (no sé si llamarla así, la verdad) rodeada de flores y piedras, muy relajante todo en mi opinión.
En fin, no se pierdan este lugar, la experiencia vale la pena. Y como recomendación adicional, no se regresen a la capital muy tarde porque el tráfico entre Mixco y San Cristóbal es fatal ya muy tarde.
Punteo: 9/10
Ubicación: Mejor les comparto este link con dirección, teléfono, correo y hasta mapa -> http://www.guatei.com/negocio/sacatepequez/san-lucas-sacatepequez/restaurante/la-galerita/Default.aspx
Precio: $6 a $20 por persona.
miércoles, 16 de agosto de 2017
lunes, 14 de agosto de 2017
Marios Restaurante
Yo sé, ya tenía tiempo de no publicar nada acá
y les prometo que no es porque ya no haya comido nada, ni porque ya no me
importara. Solo pues shit happens y prometo hacer mis publicaciones más seguido
otra vez.
Decidí regresar porque he
probado muchas cosas maravillosas y muero por compartirlas con ustedes.
Hoy, en específico, les
contaré sobre mi visita a Marios Restaurant.
Tenía mucho tiempo de querer
ir al restaurante, desde que estaba ubicado en una pequeña esquina en la 13
calle de la zona 10 pero por distintas circunstancias de la vida, nunca pudimos
ir.
Luego vimos que habían
cerrado el restaurante y siempre nos quedamos con el sentimiento de “me lo
perdí”. Afortunadamente, no fue un cierre temporal y lo abrieron de nuevo a un
par de cuadras.
Así es que, a pesar de
postergarlo por tanto tiempo, al fin fuimos a cenar a Marios Restaurante.
El lugar es grande, el
parqueo amplio, pude notar que hay un mini bar en el segundo nivel, el cual
estaba vacío pero tal vez era porque era lunes.
La decoración del restaurante
me encantó, el lugar es acogedor y familiar sin pasarse (como hacen algunos
otros) a verse pretencioso o querer dar la impresión de ser demasiado caro.
El mesero fue muy eficiente
al recomendarnos el vino y resolver nuestras dudas sobre el menú, pero su
atención no fue exactamente la mejor. Se veía distraído y creo que era el único
que estaba atendiendo a todas las mesas, entonces comprendo que tal vez estaba
aturdido o algo por el estilo… Pero también sigo pensando que la atención pudo
ser mejor.
Ahora, lo que nos interesa:
la comida.
El menú no es muy extenso,
por lo que decidirse por un platillo es más sencillo que en otros lugares.
Cuentan con róbalo y sus distintas preparaciones, langosta y sus distintas
preparaciones, entrecotte y sus distintas preparaciones y, por supuesto, paella
española de distintos ingredientes.
Aún así, pedimos un
carpaccio de lomito en lo que nos decidíamos por el plato principal. El
carpaccio estaba fabuloso, muy fresco y sin exageración de condimentos. Como
nota extra, el carpaccio sí tiene mucha cebolla, lo cual para mí es perfecto
porque amo la cebolla, pero si usted no es muy fan, piénsela mejor.
Me decidí por un Lomo de
Costillar Cabrales (entrecotte). A pesar de que el mesero me indicó que no era
muy grande, sí era más grande de lo que me imaginé y solo con verlo me llené un
poco. La salsa Cabrales estaba increíble, suave pero consistente y su sabor se
mezclaba a la perfección con los jugos de la carne. La carne en sí estaba en su
punto exacto y pensé que valdría la pena sentirme super llena después por hacer
el valiente sacrificio de comer lo más que pudiera del gran pliego de carne. Pero
resulta que se me olvidó que este corte en especial tiene muchísima grasa para
mi gusto y a menos de la mitad del pliego yo ya sentía que se me iban a tapar
las arterias. También me sucedió que cuando ya sentía demasiada grasa en mi
ser, empecé a sentir más salada la salsa, haciendo que se volviera imposible
para mí terminarme el plato.
Lo mejor del plato, sin duda
alguna, fueron las papitas que venían como guarnición. Normalmente, estoy
acostumbrada a que me pregunten con qué deseo acompañar mi carne, pero en esta
ocasión, ya estaba diseñado así. Entonces mi pliego gigante de carne venía acompañado
con rebanadas de papitas, que prometo que no sé exactamente cómo estaban
preparadas, pero estaban geniales.
Terminé con un postre, según
yo, liviano: natilla. Estaba muy rica, nada empalagosa, consistencia perfecta,
nada del otro mundo.
En general, creo que entre la
decoración, el ambiente del restaurante y las opciones del menú que son muy españolas,
puede ser uno de los mejores lugares de comida española que he probado,
definitivamente mejor que aquel otro restaurante que ahora parece chupadero
porque casi regalan el alcohol con sus ofertas todos los días, pero ese es otro
tema.
Definitivamente, me quedo
con la gana de regresar otro día y probar algo más, preguntando más a detalle
por los platillos para no llevarme alguna sorpresa inesperada o quedarme solo
con algunas tapas y un buen vino.
Ubicación: 14 calle de la
zona 10 (justo al lado del Hotel Westin Camino Real)
Precio: $35 - $80
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