Yo sé, ya tenía tiempo de no publicar nada acá
y les prometo que no es porque ya no haya comido nada, ni porque ya no me
importara. Solo pues shit happens y prometo hacer mis publicaciones más seguido
otra vez.
Decidí regresar porque he
probado muchas cosas maravillosas y muero por compartirlas con ustedes.
Hoy, en específico, les
contaré sobre mi visita a Marios Restaurant.
Tenía mucho tiempo de querer
ir al restaurante, desde que estaba ubicado en una pequeña esquina en la 13
calle de la zona 10 pero por distintas circunstancias de la vida, nunca pudimos
ir.
Luego vimos que habían
cerrado el restaurante y siempre nos quedamos con el sentimiento de “me lo
perdí”. Afortunadamente, no fue un cierre temporal y lo abrieron de nuevo a un
par de cuadras.
Así es que, a pesar de
postergarlo por tanto tiempo, al fin fuimos a cenar a Marios Restaurante.
El lugar es grande, el
parqueo amplio, pude notar que hay un mini bar en el segundo nivel, el cual
estaba vacío pero tal vez era porque era lunes.
La decoración del restaurante
me encantó, el lugar es acogedor y familiar sin pasarse (como hacen algunos
otros) a verse pretencioso o querer dar la impresión de ser demasiado caro.
El mesero fue muy eficiente
al recomendarnos el vino y resolver nuestras dudas sobre el menú, pero su
atención no fue exactamente la mejor. Se veía distraído y creo que era el único
que estaba atendiendo a todas las mesas, entonces comprendo que tal vez estaba
aturdido o algo por el estilo… Pero también sigo pensando que la atención pudo
ser mejor.
Ahora, lo que nos interesa:
la comida.
El menú no es muy extenso,
por lo que decidirse por un platillo es más sencillo que en otros lugares.
Cuentan con róbalo y sus distintas preparaciones, langosta y sus distintas
preparaciones, entrecotte y sus distintas preparaciones y, por supuesto, paella
española de distintos ingredientes.
Aún así, pedimos un
carpaccio de lomito en lo que nos decidíamos por el plato principal. El
carpaccio estaba fabuloso, muy fresco y sin exageración de condimentos. Como
nota extra, el carpaccio sí tiene mucha cebolla, lo cual para mí es perfecto
porque amo la cebolla, pero si usted no es muy fan, piénsela mejor.
Me decidí por un Lomo de
Costillar Cabrales (entrecotte). A pesar de que el mesero me indicó que no era
muy grande, sí era más grande de lo que me imaginé y solo con verlo me llené un
poco. La salsa Cabrales estaba increíble, suave pero consistente y su sabor se
mezclaba a la perfección con los jugos de la carne. La carne en sí estaba en su
punto exacto y pensé que valdría la pena sentirme super llena después por hacer
el valiente sacrificio de comer lo más que pudiera del gran pliego de carne. Pero
resulta que se me olvidó que este corte en especial tiene muchísima grasa para
mi gusto y a menos de la mitad del pliego yo ya sentía que se me iban a tapar
las arterias. También me sucedió que cuando ya sentía demasiada grasa en mi
ser, empecé a sentir más salada la salsa, haciendo que se volviera imposible
para mí terminarme el plato.
Lo mejor del plato, sin duda
alguna, fueron las papitas que venían como guarnición. Normalmente, estoy
acostumbrada a que me pregunten con qué deseo acompañar mi carne, pero en esta
ocasión, ya estaba diseñado así. Entonces mi pliego gigante de carne venía acompañado
con rebanadas de papitas, que prometo que no sé exactamente cómo estaban
preparadas, pero estaban geniales.
Terminé con un postre, según
yo, liviano: natilla. Estaba muy rica, nada empalagosa, consistencia perfecta,
nada del otro mundo.
En general, creo que entre la
decoración, el ambiente del restaurante y las opciones del menú que son muy españolas,
puede ser uno de los mejores lugares de comida española que he probado,
definitivamente mejor que aquel otro restaurante que ahora parece chupadero
porque casi regalan el alcohol con sus ofertas todos los días, pero ese es otro
tema.
Definitivamente, me quedo
con la gana de regresar otro día y probar algo más, preguntando más a detalle
por los platillos para no llevarme alguna sorpresa inesperada o quedarme solo
con algunas tapas y un buen vino.
Ubicación: 14 calle de la
zona 10 (justo al lado del Hotel Westin Camino Real)
Precio: $35 - $80






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