lunes, 14 de agosto de 2017

Marios Restaurante

 Yo sé, ya tenía tiempo de no publicar nada acá y les prometo que no es porque ya no haya comido nada, ni porque ya no me importara. Solo pues shit happens y prometo hacer mis publicaciones más seguido otra vez.

Decidí regresar porque he probado muchas cosas maravillosas y muero por compartirlas con ustedes.

Hoy, en específico, les contaré sobre mi visita a Marios Restaurant.

Tenía mucho tiempo de querer ir al restaurante, desde que estaba ubicado en una pequeña esquina en la 13 calle de la zona 10 pero por distintas circunstancias de la vida, nunca pudimos ir.
Luego vimos que habían cerrado el restaurante y siempre nos quedamos con el sentimiento de “me lo perdí”. Afortunadamente, no fue un cierre temporal y lo abrieron de nuevo a un par de cuadras.

Así es que, a pesar de postergarlo por tanto tiempo, al fin fuimos a cenar a Marios Restaurante.



El lugar es grande, el parqueo amplio, pude notar que hay un mini bar en el segundo nivel, el cual estaba vacío pero tal vez era porque era lunes.
La decoración del restaurante me encantó, el lugar es acogedor y familiar sin pasarse (como hacen algunos otros) a verse pretencioso o querer dar la impresión de ser demasiado caro.



El mesero fue muy eficiente al recomendarnos el vino y resolver nuestras dudas sobre el menú, pero su atención no fue exactamente la mejor. Se veía distraído y creo que era el único que estaba atendiendo a todas las mesas, entonces comprendo que tal vez estaba aturdido o algo por el estilo… Pero también sigo pensando que la atención pudo ser mejor.

Ahora, lo que nos interesa: la comida.

El menú no es muy extenso, por lo que decidirse por un platillo es más sencillo que en otros lugares. Cuentan con róbalo y sus distintas preparaciones, langosta y sus distintas preparaciones, entrecotte y sus distintas preparaciones y, por supuesto, paella española de distintos ingredientes.
Aún así, pedimos un carpaccio de lomito en lo que nos decidíamos por el plato principal. El carpaccio estaba fabuloso, muy fresco y sin exageración de condimentos. Como nota extra, el carpaccio sí tiene mucha cebolla, lo cual para mí es perfecto porque amo la cebolla, pero si usted no es muy fan, piénsela mejor.



Me decidí por un Lomo de Costillar Cabrales (entrecotte). A pesar de que el mesero me indicó que no era muy grande, sí era más grande de lo que me imaginé y solo con verlo me llené un poco. La salsa Cabrales estaba increíble, suave pero consistente y su sabor se mezclaba a la perfección con los jugos de la carne. La carne en sí estaba en su punto exacto y pensé que valdría la pena sentirme super llena después por hacer el valiente sacrificio de comer lo más que pudiera del gran pliego de carne. Pero resulta que se me olvidó que este corte en especial tiene muchísima grasa para mi gusto y a menos de la mitad del pliego yo ya sentía que se me iban a tapar las arterias. También me sucedió que cuando ya sentía demasiada grasa en mi ser, empecé a sentir más salada la salsa, haciendo que se volviera imposible para mí terminarme el plato.



Lo mejor del plato, sin duda alguna, fueron las papitas que venían como guarnición. Normalmente, estoy acostumbrada a que me pregunten con qué deseo acompañar mi carne, pero en esta ocasión, ya estaba diseñado así. Entonces mi pliego gigante de carne venía acompañado con rebanadas de papitas, que prometo que no sé exactamente cómo estaban preparadas, pero estaban geniales.

Terminé con un postre, según yo, liviano: natilla. Estaba muy rica, nada empalagosa, consistencia perfecta, nada del otro mundo.



En general, creo que entre la decoración, el ambiente del restaurante y las opciones del menú que son muy españolas, puede ser uno de los mejores lugares de comida española que he probado, definitivamente mejor que aquel otro restaurante que ahora parece chupadero porque casi regalan el alcohol con sus ofertas todos los días, pero ese es otro tema.

Definitivamente, me quedo con la gana de regresar otro día y probar algo más, preguntando más a detalle por los platillos para no llevarme alguna sorpresa inesperada o quedarme solo con algunas tapas y un buen vino.




Punteo: 9/10 
Ubicación: 14 calle de la zona 10 (justo al lado del Hotel Westin Camino Real)

Precio: $35 - $80

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