Todos hemos ido alguna vez a algún Tre Fratelli y conocemos ese sentimiento tan hermoso que nos da al ver el mantel de cuadritos azules, ya saben, ese sentimiento de "hoy voy a comer muy bien" y a eso le agregamos el hermoso momento en que llevan la tabla de madera con pan fresco y un cuchillo, aceite de oliva y queso parmesano.
Desde que entramos y empezamos a pensar qué íbamos a comer, sabíamos que nuestra velada debería estar acompañada por vino y eso fue lo primero que pedimos, acompañada de un delicioso y muy bien condimentado carpaccio de lomito.
De hecho, el mesero nos sugirió una promoción del menú que nos incluía la botella de vino + el carpaccio de lomito por Q.250.
La última vez que comí en Tre Fratelli recuerdo que quedé enamorada y obsesionada con su lasaña de cuatro quesos y eso fue lo que pedí como plato fuerte.
No sé qué decirles, la verdad. La lasaña estaba muy rica, sí... peeeeero yo recordaba que era mejor. Anoche algo no me convenció y puede haber sido solo el sabor o también la presentación de la misma que, como pueden ver en la foto, pues no tenía forma y estaba totalmente deshecha.
En fin, me terminé la lasaña con un pedacito de pan por bocado y mucho vino después.
Obviamente, como ustedes pueden ya imaginar, pedí mi típico capuccino con un postre y, para no fallarle a mi costumbre, pedí un flan de queso.
Acá sí déjenme decirles que quedé impresionada, es uno de los mejores flanes que he probado y les recomiendo que no se lo pierdan.
Lo bueno:
La atención de todo el personal fue impresionante, saben consentirlo a uno y eso siempre habla muy bien de un restaurante, a mi opinión.
Lo malo:
La lasaña, por los motivos que ya les dije. Y en serio, espero que solo yo haya tenido una experiencia "meh" con mi cena, ya que recuerdo que siempre he salido muy feliz de este restaurante.
Lo que no se pueden perder:
El flan de queso. 💓
Puntuación: 6/10






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